Si el hombre fuese más galán, la joven reviviría.

Goya, el universal pintor que refleja una España cortesana de gusto francés, el retratista que se convierte en el testigo fiel de “Los Desastres de la Guerra”, también denuncia los sucesos de la sociedad del momento, como ya se apreciaba en los genios del Barroco.

Sin embargo, Francisco de Goya, uno de los grandes representantes de la ilustración, va a abrir camino al Romanticismo.

Entre los reflejos sociales en sus obras, hace una “denuncia pictórica” a los “matrimonios de conveniencia”. Aquellos en los que jóvenes mozas eran casadas con maduros caballeros. El ejemplo más cercano lo tenemos con nuestra paisana la XIII Duquesa de Alba, musa del Pintor.

Esta referencia a los matrimonios sin amor lo había ya reflejado, el de Fuentetodos, en su obra “La Boda”. En esta obra, la doncella que va a ser casada lleva los zapatos cambiados de pie, reflejando la incomodidad del momento.

En la última década del S.XVIII, nuestro querido Goya, está inmerso en una enfermedad por la sordera, que también afecta a la forma en la que representa los personajes.

Tras haber realizado las representaciones de obras costumbristas y alegres, que tuvieron inspiración en las luces y siluetas serranas de Piedrahíta y hacer una reivindicación al patrimonio por medio de la “Lengua Dictatológica de Signos”, que Goya fecha en Piedrahíta en la Guerra de la Independencia, vamos a centrarnos en un grabado, que forma parte de la serie “Caprichos”. Concretamente al número 9 de la colección:

En la serie caprichos, Francho, hace un reflejo de la sociedad del momento transmitiendo por medio del grabado, la psicología de lo representado. En este capricho número 9 que lleva el nombre de “Tántalo”, se representa un suicidio de una joven que parece haber caído de la muralla que cierra la obra. La mujer, es sujetada por un hombre que suplica al cielo “perdón y vida” para la suicida. joven suicida que transmite un realismo inanimado y nulos signos vitales.

El maestro consigue con aguatinta y aguafuerte, unos juegos de luces que aportan un dramatismo real y natural por medio de, como hemos añadido, un grabado.

¿Tántalo?

Alude a la mitología, al hijo de Zeus que estuvo castigado en una laguna sin poder comer los frutos del árbol que le proporcionaba sombra, por mucha hambre que tuviese. El castigo en nuestro grabado es otro. La joven cuyo esposo no hubiera tratado con respeto, ni fiel y exclusivamente, ni siquiera con un hilo de amor, tiene como resultado de un matrimonio de conveniencia y forzoso: un suicidio.

El lugar, no es otro que la base del muro de contención de los jardines del Palacete de los Duques de Alba en Piedrahíta, del conocido popularmente “esquinazo del parque”, junto al medieval puente sobre el arroyo de las Peñuelas.

Los participantes, son fieles a la cultura de Piedrahíta y el Valle del Corneja, que se han  caracterizado para representar con mucha naturalidad y cariño este Capricho, que también ha sido un poco…mi capricho.

Mary Cruz Martín, madre, amante de su tierra y colaboradora de todo lo que aporte valor a la zona, además de encargada de la biblioteca de Piedrahíta, representa a la mujer que yace sobre el cuerpo del caballero. Un caballero representado por Julio Gómez, impulsor y dinamizador particular del Valle del Corneja con su página “Valdecorneja” y socio del Hotel Rural Cayetana.

Muchas gracias por participar y por dar vida a la cultura que quiere revivir al igual que la joven, si el hombre fuese galán…

Rodrigo González Labrador

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